Pierre-Eugène-Emile Hébert, Et Toujours! Et Jamais!, 1863.
(Source: artandarchitecture.org.uk)
Meses desconectada del trajín diario, de las vueltas del mundo al sol, de los subtes y las mochilas han logrado que yo, optimista por naturaleza, me haya vuelto una desesperanzada.
Quien sabe si mi aislamiento me dio una visión más objetiva del mundo por mi calidad de observadora ajena a la situacion, o si más bien es al revés.
Mi florcita filosófica, plantada en el corazón, está bastante seca y me susurra que en realidad no estamos haciendo más nada que esperando para morir. Que todo lo que hace el ser humano es distraerse en la espera. La ciencia, la religión, los juegos de mesa, la comida, el sexo, todas son distracciones para paliar lo aburrida que es la espera para que termine la cosa.
Como una sala de espera en la que aparecés no se sabe bien cómo, ni por qué, ni para qué. Hay más gente en la sala, cuando dicen su nombre se van y no vuelven mas, pero entran constantemente otros pacientes (claro que hay que ser paciente para estar aca sentado en esta sala de espera sin sentido). La revistita de modas, el caramelo en la cartera, los auriculares, toda la sarta de pavadas que hacés para matar el rato son todas las boludeces que hacemos para que esperar la muerte sea menos tedioso.
Será que estoy por terminar mi carrera universitaria y siento que lo único que hice fue hojear una revistita de ciencias.
Es una analogía barata y fácil, perdón, me falló la inspiración!
Necesito que me den mi pastillita de un mundo feliz.
ya no sabe qué ideas tiene en la cabeza
si cuando encuentra la calma se pierde en la marea
y si se avecina la tempestad camina sobre el agua
sus ojos alucinan en cantidades infinitas
los cierra y el mundo se abre
todo sucede, todo se prende
los abre y el mundo se apaga, todo se pierde
todo se vuelve plano
quien encuentra paz encuentra ruido
y el silencio se torna el fuego de la guerra
yo te sonrío pero a veces me pierdo
el desorden es tu forma y la incoherencia tus palabras
sueño con que te desarmás en mis brazos
y yo me quedo sin las claves para reconstruirte
no se qué buscaba
cuando encontré tu nada
encarcelada en recuerdos
corría con los ojos muertos
hacia tus brazos de hidra
a modo de ofrenda a un dios pagano
iba yo con una lanza en mi mano
y mi corazón rojo en un plato
pero iluminada por la providencia
justo en el medio del camino
sufrí un apaciguamiento repentino
y detuve mis pies de artemisa
vi a mi antigua piel que sin ojos corría
vi a tu lengua de serpiente verter hiel
vi a tu boca moverse en sintonía
enunciando frases enmohecidas
vi a la hidra devorar y a mi piel sangrar
pero yo no estaba allí, ya no
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